Rosa y Gris
La capital turca, Ankara, se ha visto conmocionada en las últimas semanas con la puesta en escena de “Rosa y Gris”, obra teatral que trata de la suerte de los transexuales en la Turquía musulmana.
Al igual que en otras partes del mundo, casi todos los transexuales y travestis en Turquía se ven reducidos a la prostitución, la única manera de sobrevivir, según sus propias declaraciones, en una sociedad donde la homofobia está muy presente y se acompaña con frecuencia de agresiones.
Los militantes de derechos humanos han afirmado que la represión policial ha disminuido en los últimos años. "Antes la policía era violenta. Ahora se contentan con hacernos un atestado", indica Buse Kilizkaya, presidenta de Pembe Hayat (La Vida en Rosa), una asociación que milita por los derechos de los transexuales y patrocina la obra "Rosa y gris".
Kilizkaya destacó el proceso que se le sigue actualmente a cuatro personas acusadas de haber atacado a travestis y transexuales en las afueras de Ankara en 2006. Las cuatro víctimas fueron golpeadas a bastonazos y atacadas con chuchillos por un grupo de jóvenes que habrían sido azuzados por las autoridades locales. Sus apartamentos fueron saqueados y finalmente tuvieron que mudarse del barrio.
A pesar de la adversidad que arremete contra estos grupos, en ellos prima el optimismo: "Somos conscientes de que las cosas no cambiarán de la noche a la mañana, pero hay avances”, dice la militante Kilizkaya.

